Sebastián Rulli… En plena madurez

El hecho de poseer un rostro agraciado, ¿te ha frustrado en el ámbito profesional por no poder interpretar otro tipo de roles?

Durante el tiempo que fui modelo me exponía a 10 o 20 castings y quedarme no dependía de si me veía bien o mal, sino del gusto de la gente, y el gusto se rompe en géneros; también influía la necesidad de la marca, que es quien te contrata, y puedes agradar o no. Con el tiempo comprendí que seas como seas, no encajas en todo, y lo importante es quererse como uno es. Al final la aceptación es lo más maravilloso que tenemos, y con esto tengo para disfrutar de esta vida, madurar y dejar una huella. Soy consciente de lo que tengo; lo aprovecho y exprimo lo más que puedo, e intento hacer las cosas bien para ser un buen ejemplo.

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Estás en Tres veces Ana, un proyecto importante, y compartes con Angelique, tu pareja…

Ha sido un proyecto muy esperado tanto a nivel personal como de la empresa y del público. Es un reto importante para mí, porque estamos en un proceso de cambio y somos parte de él. Es una presión, pero me siento halagado de ser parte de este proceso. Independientemente de ello, estoy acompañando de mi mujer, Angie, para quien este proyecto también significa un parteaguas en su carrera. Para mí era importante ser un soporte y apoyar su talento, su carrera y ofrecer lo que yo sé, así que me siento dichoso, feliz, de ser parte de Tres veces Ana.

En esta historia tienes además un doble reto porque interpretas a Santiago y Marcelo a la vez…

Sí, eso me fascinó. Además, lo interesante es que trabajo por tercera vez con Angelli Nesma y conocemos perfectamente todo el sistema, cómo funciono, la producción y cómo son los escritores, que son el espíritu de esta producción. Así que ya saben lo que pueden sacar de mí y qué esperar, cómo presionarme para obligarme a dar lo mejor de mí. Para mí era importante hacer algo diferente a lo que había hecho en otras telenovelas. A mí me dieron un personaje con el que se volaron la barda; evidentemente la estrella es Angelique con sus tres personajes, pero conmigo consiguieron hacer algo fuera de lo normal y sacarme plenamente del confort acostumbrado a interpretar. Marcelo es un personaje que pierde la memoria y luego la recobra, pero su personalidad actual está totalmente contrapuesta y no se entera de lo que pasó. La historia empieza con Santiago, un taxista muy humilde, criado por una mujer que le enseñó a caminar, y poco a poco se da cuenta que tiene otra vida, que es Marcelo, una persona preparada e investigador privado, muy estricto y preciso a la hora de hacer sus actividades, frío, calculador y enojado con todo lo que pasó.

Algunos creen que no es sano que las parejas trabajen juntas, en tu caso ¿la relación que mantienes con Angelique se ha visto afectada?

Al contrario, para mí ha sido de las mejores experiencias. De hecho, con Angie hemos trabajado con la misma intención, profesionalismo y disciplina de siempre. Mi mujer es cáncer, como yo; cumple años dos días antes que yo, y eso, aunque evidentemente tiene la sensibilidad de la mujer, también influye porque nos entendemos; es maravilloso verla trabajar. Pero somos muy respetuosos, en ningún momento mezclamos, y gracias a Dios nos llevamos cada vez mejor. Quizá para la gente es extraño y dirán: “Cómo te atreves a trabajar con tu mujer si es difícil aguantarla en casa”, pero cuando uno está enamorado deseas estar todo el día con esa persona, y yo, de verdad, soy muy feliz con ella y compartimos cualquier actividad. Imagínate: si comparto lo que más me gusta y ella lo mismo, nos sentimos cobijados, y no mezclamos los personajes con la persona.

¿Te dan celos cuando la ves con alguno de tus compañeros haciendo escenas comprometedoras?
Esa parte del tema creo que lo superé en la adolescencia. Al principio, cuando uno es más inmaduro e inconsciente, eres inseguro y sufres, o te hacen sufrir por hacerte entender que las cosas son tuyas, y el amor no es tener, sino dar, y yo soy muy feliz con ella. Angelique es más joven que yo, pero es muy madura y estamos parejos en ese sentido. Desde que soy padre cambié, porque ahora soy consciente de lo que es la vida y de lo que quiero dar, dejar y compartir, y compartimos momentos, la vida es eso. Siempre hablamos y tratamos de que si hay algo áspero e incómodo, solucionarlo para que esa cosa no se haga más grande. Platicamos mucho de trabajo, evidentemente es un tema en común que nos tiene en una relación mucho más cercana, y nos ayuda. Me imagino que es difícil estar con una pareja que no entiende tu trabajo y del cual no puedes hablar para no generar celos o inseguridades. Gracias a Dios nuestra relación está muy consolidada.

Angelique y tú han dicho que no tienen planes de casarse, y es válido cuando su amor va más allá de firmar un acta…

Creo que la sociedad está contaminada de esquemas y estamos acostumbrados a eso, a un principio, un desarrollo y un final, que normalmente concluye con la boda. En lo personal no pensamos en boda, no es un fin para nosotros; en su lugar tratamos de generar un presente firme, sólido, y ojalá permanezca así. Después de vivir un divorcio, estoy seguro que la boda no es la seguridad ni la certeza para mantener a alguien, así que tratamos de llevar esta relación, la sentimos plena todo el tiempo, y no hace la diferencia un papel. Al fin y al cabo el matrimonio es una sociedad y la mayoría de la gente firma sin saber cuáles son las cláusulas y luego cambian todo el tiempo. Ahora mismo estamos trabajando a full, disfrutamos la relación, no hay fechas, no hay límites, y estamos muy bien así.

A los 40 años, muchos hombres comienzan a sufrir determinadas crisis emocionales por la edad, ¿crees que te pesen los años tarde o temprano?

Ya tengo 41 años y me siento súper bien, mi actividad sigue siendo la misma y disfruto todo. Quizás ahorita el esfuerzo de levantarme más temprano y sufrir desvelos me afecta más que antes, pero también es porque no descansamos en el sentido de que siempre me mantengo activo y sigo en una vorágine de que si no estoy trabajando, hago otras actividades o pienso en viajes y disfruto de cosas que me gustan.

Siempre te has caracterizado por mantener un estilo de vida saludable…

La verdad es que como bien, hago mucho ejercicio y estoy sano. Por fortuna no he padecido alguna enfermedad para valorar otras cosas, siempre estoy consciente de que la salud es lo más importante; también es fundamental descansar y compartir el tiempo libre, y creo que lo hago bien y es parte de mi estilo de vida.

Así que cada etapa de tu vida la has disfrutado, tal y como has querido…

Definitivamente. Los años no me pesan y espero no llegar a determinada edad y de repente querer vestirme como chavo-ruco o ser de los hombres que quieren adelgazar o tener su convertible. Siempre he vivido mis etapas como son y en su momento. Por ahora me siento joven, bien; me comparo con otras personas que tienen 41 años y la verdad me veo bien, me siento a gusto tal y como estoy.

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